Un mundo contra mí...
¿Ese es el precio que se paga por la felicidad?
Parece tan fácil, pero no lo es, no sé si porque me importa demasiado lo que pienses u opines los demás, porque quiero ser justa para todos, o porque soy una idiota que no entiende como se tiene que jugar. Todo sería diferente si al menos tuviese un librito indicador de cuales son las maneras correctas de vivir, pero no lo tengo, y ya esperé bastante... Como para darme cuenta que debo seguir mis impulsos, cometer mil errores, quizas es como dice todo el mundo, de los errores se aprende.