Mientras una persona está pasando su momento más difícil, estas vos, con tu carita, con una sonrrisa que se desborda y no la podes cambiar, porque estás felíz, porque no es cuestión de refregar, es cuestión de sentir. Pero no, tenes que ser prudente, cambiar tu cara y poner una mala, esa de las que llevas la mayoría de los días, sólo para hacer felíz a la otra persona y darle tu apoyo, que clase de apoyo será ese, y bueno, lo importante es que logras el objetivo. Se pone contenta la persona, y ahora qué? tengo que agarrar del bolsillo mi cara de felicidad que deje hace un rato y ponermela de nuevo?, que raro es todo esto, que difícil es esto de ser felíz, quizas, no hay que creer en la felicidad, sino en momentos de alegría, que luego se tienen que dispersar por cuestiones de prudencia, a vos te parece?. Que vida inventaste Dios, menos mal que yo no creo en vos.
CMR.