Cada vez que siento que tengo miedo valoro el tiempo y las personas, valoro las acciones buenas y las malas, valoro mis pensamientos y los tuyos, valoro el sólo hecho de que alguien piense en mí.
Ayer cuando el barrio era un desastre, cuando las balas y las radios de los policías eran los únicos ruidos que se escuchaban entre las enmudecidas caras de mi familia, cuando ví en la puerta de mi casa a diez policías esperando salir de algún lado a un supuesto secuestrador, miré mis manos y no las podía dejar quietas, no podía cerrar los ojos y no temblar. Ayer cuando una vez más me vi en esa situación, sentí miedo y te necesitaba. Desde lo más profundo de mi corazón, te necesitaba.
Y ahí estabas.
Cecilia M-